y ahora quién podrá salvarnos
Escribía anteayer Alejandro Katz en uno de los medios del Mal:
«La falacia del crecimiento, la distribución y el consumo, uno
de los principales pilares de esa engañosa construcción, consiste en hacer
creer que las mejoras de los ingresos de los sectores asalariados son el
indicador más relevante para decidir el valor ideológico de una política
económica. Sin embargo, en ausencia de una política fiscal y crediticia
adecuada -y aún más en escenarios de alta inflación-, la mejora de ingresos de
los asalariados es fundamentalmente -como señaló Eduardo Levy Yeyati- una
transferencia de renta a los productores de bienes y servicios, y su efecto más
destacable es la contribución que hace para incrementar la concentración de la
riqueza. La ausencia de políticas públicas progresistas impidió que la
población convirtiera los mejores ingresos en ahorros, es decir en riqueza,
condenándola a consumir los excedentes generados con su trabajo, sin
posibilidad de capitalizarlos. Así, los autos, las motos y los televisores fueron
en estos años los símbolos emblemáticos de una sociedad cuyo consumo producía,
por una parte, votos para el Gobierno y, por otra, ingresos extraordinarios
para sectores empresariales muchas veces prebendarios, cuando no directamente
predatorios.»
La nota entera: El progresismo reaccionario.
Agradecemos
a Pablo Makovsky, que sin saberlo ,nos prestó este fragmento de un
rescate que hizo para su blog.
